El nuevo profesor de matemáticas parecía ser serio y estricto, sin embargo, eso era lo que me intrigaba de él. Decidí no decirle a ninguna de mis amigas que me gustaba el profesor, porque sería patético que cada vez que él entrara al salón me empezaran a molestar.
Pasaron los días y no había ninguna oportunidad para platicar con él, pero después de unas semanas de que habíamos entrado a clases, nos dio su messenger por si teníamos dudas de la clase. Por supuesto que para mí fue una buena táctica para poder platicar con él, y evidentemente no sobre las dudas de la clase.
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Ivonne, soy fan de tu sección de Historia de Amor, ojalá sigas publicando de ella, es como una pequeña novela.
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