Mi cabeza se confunde ante las problemáticas por las que se encuentra inmerso nuestro país. Me es difícil tener una opinión clara sobre el problema suscitado exactamente hace un mes, en las instalaciones de Luz y Fuerza del centro de México. Creo que para poder opinar sobre todo el proceso que significó la toma de las instalaciones por parte de la policía y el despido de más de 40 mil personas de sus trabajos, se debe tener una investigación a fondo de toda la situación, no nada más de los hechos que se nos muestran en los medios de comunicación.
Por un lado, considero que la forma en que el gobierno hizo las cosas fue muy agresiva y brutal. El retirar a tantos trabajadores de un día a otro en una situación de crisis económica como la de nuestro país, es un peligro. Se debían cambiar las estructuras y comenzar con la transformación de las altas cabezas, pero como sabemos, en nuestro país los compadrazgos resuelven los problemas.
Por otro lado, creo que muchos de los sindicatos de nuestro país se han convertido en grupos de poder que no cumplen del todo con su trabajo por sentirse intocables. Situación que en cualquier circunstancia no es apta para que se logre un trabajo constructivo en un país. Como ciudadanos que somos, también debemos de exigir que los servicios que se nos brindan sean de calidad, pagamos impuestos por doquier y es poco lo que recibimos a cambio.
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